La gigantesca inscripción trilingüe de Bisotún

Bisotún está en el antiguo Camino Real que unía Babilonia con Hamadán, la capital del imperio meda del rey Astiages, a la sombre de su pico homónimo de 2500 m. Enormes precipicios erosionados bordean el lado norte de la carretera y son especialmente impresionantes al acercarse desde Sahneh.

Bajorrelieves

En el literal de Kuh-e Bisotun hay una serie de bajorrelieves e inscripciones cuneiformes del año 521 a. C. Las inscripciones, escritas en tres lenguas muertas (elamita, acadio y antiguo persa) proporcionaron una clave para descifrar escrituras cuneiformes, del mismo modo que la Piedra de Rosetta para los jeroglíficos egipcios. Por desgracia, las inscripciones y la figura del rey Darío siguen escondidas tras los andamios. No obstante, el yacimiento es bastante pintoresco y se pueden explorar estas y otras tallas, un desmoronado caravasar y la extremadamente cursi tetería Bisotún Sherbet Khane.

Estatua de Hércules del año 148 a. C.

Desde la puerta de entrada se pasa junto a una pequeña estatua de Hércules del año 148 a. C., aunque la cabeza ha sido recientemente reemplazada. Un poco más allá hay un muy erosionado relieve parto que representa a Mitríades II, sobre el cual hay una inscripción en árabe del s. XVII del jeque Alijhan. El relieve principal (que no se ve) está 100 m. más arriba y, en el, Darío, de pie sobre el pecho de un enemigo vencido, sostiene su arco. Hay otras figuras atadas a su derecha y un FAROJAR se cierne sobre su cabeza.

Las posiciones de los textos en tres lenguas muertas,
Source: King and Thompson, adapted by R. Schmitt

No fue descubierta hasta 1598, cuando el inglés Robert Shirley la vio durante una misión diplomática en Persia en nombre de Austria, que la inscripción atrajo por primera vez la atención de los eruditos de Europa Occidental, quienes llegaron a la conclusión de que era un relato de la ascensión de Jesús. Las interpretaciones bíblicas erróneas por parte de los europeos fueron abundantes en los dos siglos siguientes, incluyendo teorías tales como que se trataba de Cristo y sus apóstoles, las tribus de Israel o Salmanasar I de Asiria.

En 1835, Sir Henry Rawlinson, un oficial del ejército británico que entrenaba al ejército del Sah de Persia, empezó a estudiar seriamente la inscripción. Como en esa época el nombre de la ciudad de Bisotún se había anglicizado en “Behistun”, el monumento empezó a ser conocido como la “inscripción de Behistun”. A pesar de su inaccesibilidad, Rawlinson consiguió escalar el acantilado y copiar la inscripción en persa antiguo. La versión en lengua elamita se encontraba al borde de un abismo, y la versión en lengua babilonia estaba cuatro metros más abajo; ambas estaban lejos de ser fácilmente alcanzables y se dejaron para ulteriores intentos.

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