15 días por Irán con Oriente Viajes: una experiencia inolvidable.

Nuestra querida viajera Carmen Plaza acaba de regresar hace unos días de su viaje a Irán del 21 de mayo al 4 de junio y ha querido compartir con nosotros sus impresiones de viaje así como algunas de las fotografías que realizó en los lugares más emblemáticos del país.

Mi amigo Jorge Pedra y yo hemos quedado encantados con el viaje a Irán, tanto por la organización del viaje como por el hermoso país y la gente que hemos tenido la oportunidad de conocer.

Hemos hecho el recorrido Persia Mágica de 15 días por Irán con Oriente Viajes. A pesar de las buenas opiniones que habíamos leído, tanto el país como la agencia han superado con creces nuestras expectativas.

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A un recorrido muy bien seleccionado hay que añadir una guía muy agradable, simpática y bien informada, una comida excelente y un país muy interesante tanto desde el punto de vista artístico como humano.

En resumen, una experiencia inolvidable que pensamos recomendar.

Un abrazo, Carmen Plaza.

El Irán del que no nos hablan

El pasado 28 de mayo, el periódico ABC publicó este interesante artículo sobre la cara oculta de Irán:

Entre la clase política y la gente de a pie se abre un abismo. El país real es mucho más apasionante que el oficial.

El chófer conducía a toda velocidad su desvencijado y viejo Renault blanco, color de la mayoría de los coches en Irán. Por supuesto, ninguno de marcas estadounidenses. Dicen que se calientan menos que los oscuros, lo cual es muy útil cuando las temperaturas superan los 45 grados en verano. En teoría era un taxi, aunque aquí cualquier persona puede ejercer de taxista improvisado. Empecé a toser, quizá por la contaminación imperante en Teherán. Así que el hombre detuvo de repente el coche, se trasladó junto a mí a la parte trasera, sacó un termo con agua caliente y preparó dos tés en vasos de papel, que nos bebimos charlando en inglés en el arcén de la autopista. «Es bueno para la garganta», dijo sonriendo.

Lo que pareció en un primer momento una amable excentricidad de este personaje en particular, es la norma en un país lleno de bellezas naturales que van desde las verdes zonas del norte hasta los desiertos que recorrió Marco Polo en la famosa Ruta de la Seda, donde las centenarias y hasta milenarias obras arquitectónicas –casas, castillos, mezquitas, pueblos, ciudades bajo tierra– quitan el hipo, y donde la literatura, la historia y la poesía tienen un sitio privilegiado entre los libros, permitidos o censurados, que llenan las estanterías de los hogares. Es Irán un lugar habitado por ochenta millones de personas que no pierden la sonrisa y la calidez de su carácter pese a vivir en un estado represivo, una república islámica chií que de facto es una teocracia, donde el Líder Supremo ostenta un poder muy por encima del de los gobernantes elegidos en las urnas.

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Perder prejuicios

Aquí, como me explica Hamid, un ingeniero agnóstico de 30 años, se paga con la muerte renegar de la religión con la que se nace, hay en las cárceles homosexuales y librepensadores y las mujeres, pese a tener derechos que ya desearían sus vecinas de naciones limítrofes, como conducir y tener acceso a la universidad o a puestos de trabajo de alto nivel, están obligadas a llevar el velo y no pueden realizar actividades como bailar en público o pasear en bicicleta.

 

Sin embargo, una visita al Irán que nadie ve de primera mano hace que quede clara la enorme distancia que hay entre quienes ostentan el poder y la gente de a pie. Y la que hay entre lo que ocurre en la calle y la vida de puertas para adentro. Los prejuicios se caen a trozos. Por ejemplo, al contrario de lo que muchos creen, no es un país peligroso, ni siquiera para una mujer viajando sola. Los índices de criminalidad son muy bajos y es tan seguro que las familias, aficionadas a los picnic y la vida al aire libre, disfrutan juntas de los hermosos jardines que llenan las ciudades hasta altas horas de la madrugada, sobre todo los fines de semana, que aquí son jueves y viernes.

Decía Mark Twain que viajar es fatal para los prejuicios y la estrechez de mente. Y es probable que Irán sea uno de los sitios donde esta idea cobre más sentido. La mejor manera de conocerlo es adentrándose en las casas de la gente, porque a la infraestructura turística le queda aún mucho trecho por andar, lo cual es normal considerando que solo de unos años para acá (sobre todo desde que en el 2013 llegara a la presidencia el moderado Hasán Rouhaní) los extranjeros están perdiendo el miedo –y los prejuicios– y se están atreviendo a visitarlo.

Dentro de las casas hay jóvenes provenientes de familias liberales, hijas e hijos de mujeres que antes de la revolución de 1979 no usaban velo y llevaban minifalda, que en su círculo privado se declaran ateos y que, pese a la prohibición de bebidas alcohólicas que rige en el país, preparan vino y vodka en sus casas o lo compran en el mercado negro. Ellas visten camisetas de tirantes y leggins entalladas bajo la ropa de trabajar fuera de casa, mientras ellos hacen la colada, limpian la casa y cuidan de los niños. Hay también fieles a la ley que no han probado jamás una gota de alcohol y que no escuchan música que no sea iraní. Vive gente que habla inglés fluido, que educa a sus hijos en este idioma, que ha ido a la universidad y que echa de menos la libertad que nunca ha tenido.

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Viajar a Irán; Síndrome de Stendhal

Jesús Elvira, nuestro querido viajero que acaba de aterrizar de su viaje a Irán el el circuito Persia Mágica del 13 al 27 de mayo, nos ha remitido unas amables palabras de reconocimiento:

El viaje ha sido increíble, una maravilla.

Por supuesto que la mezquitas, palacios y jardines son preciosos, pero lo que realmente me ha encantado ha sido la vida en la calle, dicho de otra forma, la gente del pais, su amabilidad, su carácter y su encanto.

 

 

Las visitas han sido un acierto, incluso hay lugares en dónde se puede padecer el Sindrome de Stendhal.

La elección del guía (Hosein) ha sido también un acierto, una persona muy humana, muy preocupada por el grupo y porque nos sintiésemos como en casa. En algunas visitas se entregó de tal forma que nos hizo sentirnos estar en un momento único. Se ve que disfruta con su trabajo. Nos hizo más cercano el pais, hablándonos de su historia, de las costumbres y de la vida, con mucho interés por informarnos y enseñarnos la realidad de las ciudad.

Como en todos los viajes y países siempre hay un pero: la circulación que es un caos (pero que sin embargo, funciona), aunque enseguida uno se hace con ella.

Una sugerencia:  más tiempo en Qom y menos en Tehéran (lo menos impresionante según mi punto de vista).

Enhorabuena por el país que tienen y que tanto nos ha hecho disfrutar. 

Jesús Elvira

Un viaje memorable

Nuestros queridos viajeros Maricela y Michael han vuelto de un viaje de 13 días realizado el pasado mes de abril y nos han hecho llegar sus impresiones de viaje así como algunas de sus fotografías en las que han plasmado los mejores momentos en Irán:
Ya hace unos días que hemos regresado de un memorable viaje a Irán. Solo queremos agradecerles toda su ayuda con la organización. Fue un viaje maravillosos y definitivamente para recordar. 
Irán es ciertamente un país con una enorme trayectoria cultural. Somos conscientes que un viaje como el nuestro solo nos permitió ver pequeñas muestras de su grandeza. Con todo, hemos tratado de entender, absorber y admirar al máximo todos los sitios que hemos visitado. El viaje en auto y con el guía nos permitió mayor flexibilidad en los tiempos y lugares de las visitas y sentimos que aprovechamos al máximo el tiempo que tuvimos (nuestros pies se quejaron de tanto caminar).

Los iraníes nos han impresionado con su amabilidad, su cultura y su buena disposición. La comida la hemos gozado muy especialmente (Fesenjan, Bademjan, Esfahan Beryani y Dizi, están entre nuestros favoritos igual que Kebab Koobide). Ahora estamos probando reproducir algunos de estos platillos con la ayuda de las especies que compramos en esas tiendas maravillosas que encontramos en los bazares. 

Esperamos sinceramente que en el futuro se faciliten las transacciones comerciales y que sea posible comprar con una tarjeta de crédito. Nuestra contribución a la economía iraní hubiera sido más significativa si se pudiera pagar de esta forma. Con todo, logramos traer algunas muestras del enorme talento artístico de Irán
Sinceramente deseamos tener la oportunidad de volver a Irán en el cercano futuro. En cuanto la oportunidad se materialice, les pediremos de nuevo su ayuda para la organización. Queremos contar con el conocimiento y la experiencia de Oriente Viajes.
De nuevo muchas gracias por facilitar nuestro viaje. 
Un cordial saludo,
Maricela y Michael

Todo sobre; Viajar a Irán

Viernes 26 y Sábado 27  

C/Santa María, 20 Centro Persépolis

En estos días se facilita informaciones sobre lugares de interés, características de las ciudades, monumentos, trasporte, la gente y cultura Iraní.

Horario: Mañanas: de 11:00 a 14.30 y Tardes: de 17 a 20 h.

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Evento patrocinado por:
OrienteViajes.com
Especialista en organizar rutas culturales a Persia

Irán y yo

Miguel Ángel Puime, componente del grupo que visitó Irán durante 15 días con la ruta Persia Mágica el pasado 8 de abril, nos da su impresión sobre este viaje:

En mi criterio, los viajes y las experiencias de la vida en general, se miden no por sus aspectos cuantitativos (días de viaje, monumentos, paisajes, etc) sino por la intensidad de las emociones vividas, por su permanencia en el tiempo y, en resumen, por la huella que deja en la persona o en el viajero. Un viaje es una experiencia vital que una persona medianamente inteligente trata de rentabilizar en su favor, intentando conocer y entender mejor a los demás, a sus creencias y costumbres diferentes a las suyas, entender una historia , a veces, enfrentada a la suya pero que, analizadas a la luz de la tolerancia, nos las hacen ver de forma diferente y coherente.

Dicho esto, empiezo por el final: el viaje cumplió y mejoró, en mi caso, las expectativas que de todo viaje cada uno se hace. En realidad debo hablar de este viaje en presente: todavía sigo de viaje porque sus impresiones, su huella y sus sensaciones todavía las estoy disfrutando.

Quince días de viaje, con sus traslados y sus hoteles, en principio, se puede pensar que cansarán al viajero. Un buen transporte y hoteles céntricos ( menos uno, en Yazd) y cómodos -dentro de las deficiencias en infraestructuras turísticas del país- hacen soportables los kilómetros de desierto que hay que atravesar necesariamente para conocer bien el país. En especial si hay alguien en el autobús que se propone amenizar el viaje o informar de los diversos aspectos sociales, religiosos, históricos, etc de Irán. Y nosotros tuvimos la fortuna de encontrar a esa persona.

Si se hace la pregunta, como es habitual, de qué aspecto fue el que más impresión causó a este viajero, mi respuesta es sencilla: LA GENTE. El pueblo iraní, el de las ciudades y los pueblos, el que anda por la calle y acude a los parques, el que va a las mezquitas y a los mausoleos, es decir, la gente normal, es ,sencillamente, encantadora, sonriente, colaboradora con el extranjero, con ganas de ayudar y que participes en su vida ordinaria: piden fotos, se dejan fotografiar, te hacen partícipe de su merienda y te consideran parte de su familia en sus ratos de ocio. Un país lo definen sus gentes e Irán es un gran país. Solo un ejemplo: qué pueden pensar de un pueblo que visita las tumbas de sus poetas y lee allí su poesía ? Conscientemente, me abstengo de emitir opiniones sobre la realidad política actual del país ya que entiendo que carezco de legitimidad e información suficiente para ello.

Brevemente haré un comentario del recorrido geográfico: creo que ha sido un diseño bastante completo donde hemos visitado de norte a sur y luego al norte las principales ciudades. Ciudades populosas, más de lo que en un principio se podría pensar: Isfahan, Shiraz, Yazd, Kermán … por orden de importancia. Tehran, francamente, decepciona. Si hay que destacar en especial alguna, me quedo con Isfahán y su sobrecogedora plaza; Qom y su mezquita de Fátima; las Torres del Silencio; la mezquita del Viernes de Shiraz; la plaza de Yazd y la Casa de Fuerza; los bazares de todas ellas e infinidad de mausoleos de poetas y hombres santos. Por supuesto, Persépolis impresiona y te abduce su historia, la actual y la que fue. En fin, todo lo anterior, rigurosamente datado y contado, hace de ese viaje una experiencia de inmersión histórica y social imprescindible. Y alguien en este viaje lo contó y lo dató.

El grupo estaba conformado por una docena de compañeros que, afortunadamente, fuimos fáciles de “pastorear” y de trasladar. Las comidas, mejorables, no por culpa de la organización sino por la gastronomía local que es la que es.

Dejo para el final lo que para mí supuso el éxito del viaje. Cuando de buenas a primeras te encuentras con un grupo de perfectos desconocidos y que forzosamente tienen que convivir durante un tiempo, se hace necesario un elemento aglutinador que “haga grupo”. También es importante la explicación histórica y contemporánea del país, anécdotas que relajen al viajero y, en la medida de lo posible, recibir un trato personalizado dentro del grupo.

Este grupo tuvo la fortuna de contar con una líder profesional al cien por cien. Pero si fuera sólo profesional, se podría decir que simplemente estaba cumpliendo con las obligaciones propias de su trabajo y de su contrato. Y no ha sido así: aparte de profesional bien informada, MAHSA ZANDI, nuestra guía, se entregó al grupo sin tener en cuenta horarios e incluso el contenido del programa del viaje.

MAHSA ZANDI nos presentó a su país con un gran respeto y cariño, con rigor histórico y a la vez con opiniones personales que daban frescura y actualidad a su relato. En fin, una lider cercana, simpática, entregada y siempre atenta a hacer más agradable el viaje a todos. Sinceramente, creo que a contratación de MAHSA es un importante valor añadido para la agencia organizadora e incluso para la imagen exterior del país.

Volviendo al principio, entiendo que viajar a Irán es un destino imprescindible para todo aquel que le guste viajar: es un país diferente que no nada en el lujo, que no tiene grandes hoteles ni resorts, que tiene deficitario en infraestructuras, que no se ven rascacielos por todas partes -ni por ninguna-, pero que cuenta con una historia y una ubicación geopolítica vital para Europa para Oriente, con una riqueza potencial inmensa y que tarde o temprano despuntará. Pero son sus gentes, sus familias, su amabilidad, su sonrisa los aspectos que me han cautivado de modo que todo aquel que se considere viajero universal, debe visitar Irán y vivir su historia y su realidad de cerca

El capital más valioso de Irán son sus ciudadanos

Nuestra viajera Lola Martínez acaba de regresar de su viaje Persia Mágica del 29 de abril al 13 de mayo.

Estas son sus impresiones de viaje:

Con este mensaje quisiera enviaros mi opinión del viaje que hemos hecho por esa país tan hermoso y acogedor que es Irán. 

Mi total agradecimiento por haberme permitido disfrutar de un país maravilloso al que hacía mucho tiempo que quería viajar y por fin ese deseo se hizo realidad.

Gracias a Mali por estar siempre ahí, por saber manejar un grupo, lo que no es fácil, e intentar complacernos a todos. Gracias por su ayuda y atención en todo momento. Es una gran profesional. Siempre dispuesta, atenta y generosa, sin importarle quedarse sin descanso por estar con nosotros. Eso no hay muchos guías que lo hagan.

Gracias también a Said, nuestro conductor durante casi todo el viaje, por su amabilidad, su sonrisa y su ayuda. Siempre solicito y con buen humor. Acompañándonos incluso hasta el punto de control del aeropuerto y sobre todo gracias por realizar su trabajo como un profesional y sortear con éxito el caos del tráfico iraní que no es fácil!!

Respecto a Irán, se me ilumina la sonrisa al pensar en el viaje. Lo guardaré como un regalo muy valioso en mi mente para recordarlo cuando esté triste. Sabía de la cultura persa por los libros de historia  y del pueblo iraní actual por el cine y la literatura pero lo que he sentido al encontrarme allí y respirar su ambiente ha sido más fuerte. Porque​ ha sido una contradicción permanente, entré lo que veía y lo que me trasmitían las personas que veía y sobre todo desde mi condición de mujer, vi un mundo femenino negro que sin embargo estalla en colores cuando te acercas a esas mujeres acogedoras, calidas, sonrientes que comparten contigo lo que tienen. Que a pesar de las dificultades que tienen​ intentan ser felices y transmitir a los demás esa felicidad. Unos niños vivaces, comunicativos, educados y muy respetuosos.

No olvidaré a esa niñita que se acercó a nosotros en la plaza de Isfahan, la noche del picnic, para compartir su bolsa de chuches. Ni tampoco al jovencito que tan educadamente nos dió la mano en Persepolis y nos preguntó de donde éramos. Pequeños gestos que demuestran que el capital más valioso de Irán son sus ciudadanos que toman los parques, jardines y campos para disfrutar de la mutua compañía.

En contraposición a ese lado negro están sus mezquitas y mausoleos que son una explosión de color. Sus hermosas casas Palacio y sus frescos jardines, revosantes de flores. Sus pueblos rojos de adobe como oasis entre las áridas montañas al igual que sus ciudades.

Son tantas sensaciones que me llevaría demasiado describirlas.